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Prueba: BMW 116i M, Un Deportivo Aleman Que Sorprende por Prestaciones y Atractivo Precio

Comprobamos la actitud y desempeño deportivo del BMW 116i M, en esta nueva prueba de manejo realizada por AutoLujo.cl, gracias a la unidad facilitada por el representante de la firma en el país Williamson Balfour Motors – WBM. A los evidentes accesorios deportivos que se aprecian en esta versión de la Serie 1, se sumó un comportamiento destacable en su andar, gracias a elementos como la suspensión deportiva ///M, que baja la carrocería en 1 cm., llantas de 18″ con neumáticos de generosas dimensiones…y por supuesto la correspondiente tracción trasera asociada a la firma alemana, cualidad que lo destaca entre sus pares. Una grata experiencia al volante, que entregó una serie de punto favorables que pasaremos a revisar.

Vale la pena comenzar mencionando que, por $17.790.000, se accede a un vehículo que supera con creces las expectativas, representando con la frente en alto al segmento de autos de lujo, y en especial, al ADN de la conocida marca germana, sin sacrificar calidad y desempeño con el fin de acercarlo a más clientes.

Un impecable exponente de Bavaria que se mostró dócil en ciudad y “amo” en carretera, siendo ésta última su “habitad” predilecto, desenvolviéndose con soltura y maestría, dejando en claro que es un deportivo concebido para circular por las Autobahn de Alemania.

El BMW 116i M es un auto perteneciente a la actual Serie 1, integrando el kit deportivo ///M, como devela su nombre. Corresponde a la segunda generación lanzada en 2012, de una Serie 1 que nació en el año 2004, inaugurando un segmento en la marca que tiene al Audi A3 y Mercedez – Benz Clase A como competidores directos.

MOTORIZACION Y DESEMPEÑO

Un motor de 1.6 lts. Twin Power Turbo, dispuesto longitudinalmente, con inyección directa, sistema de regulación variable de válvulas VALVETRONIC y de ejes de leva dobles VANOS, es el que entrega movimiento al BMW 116i M. Ofrece 4 modos de conducción (ECO Pro, Comfort, Sport y Sport +), los que varían la reactividad y régimen de revoluciones para el paso de marchas y enganches.

Genera una potencia máxima de 134 hp a 4.000 rpm y un torque de 220 Nm, disponible desde las 1.350 vueltas de motor, pasando por la administración de una caja automática de 8 velocidades, la gran responsable de su versatilidad en los distintos grados de exigencia al cual se sometió la unidad, destacando lo “descansado” que va cuando debe mantener velocidad crucero en carretera, lo que implica menos desgaste del motor, y como consecuencia inmediata, un considerable ahorro de combustible.

Un rendimiento mixto de 17,9 kms. por litro es el que reporta este BMW 116i M, con un consumo en ciudad establecido en 13,9 kms/lt, mientras que en carretera el gasto de combustible es de 21,3 kms/lt, siempre considerando una conducción mesurada, ya que si se le exige, este “bávaro” definitivamente traga más.

La integración del sistema Start/Stop es de gran ayuda para transitar y ahorrar en ciudad, apagando y arrancando el motor automáticamente en situaciones como semáforos en rojo o atochamientos. En el modelo automático que tuvimos de prueba, bastaba con dejar el freno pisado durante breves segundos para que entrara en funcionamiento el sistema, desconectando el propulsor, para que posteriormente volviera a la vida apenas se soltaba el mismo pedal. También, resultó cómodo tener la posibilidad de desactivar el sistema, cuando el flujo de tránsito es lento, aunque constante, donde hay continuas y breves detenciones, donde el accionamiento continuo del sistema puede llegar a incomodar. Esto, a través de un botón ubicado a la derecha, bajo el cuadro de instrumentos, y sobre el botón de encendido y apagado del auto, recordando que para arrancar el vehículo, no se necesita de la inserción de una llave, ya que el control funciona de manera remota, aunque si pide que se presionen botones para abrir y cerrar seguros de puertas.

Al dejar por algunos segundos presionado el botón-emblema BMW que viste el control/llave del auto, cierra automáticamente las ventanas y apaga todo lo que ha quedado encendido al interior de la cabina, como luces y música, lo que resulta muy cómodo, al ahorrar tiempo y ofrecer seguridad de que hemos dejado el vehículo correctamente “sellado”. El enchufe USB bajo el apoyabrazos central también se desconecta, lo que resulta incómodo si es que se quiere cargar un celular con el auto apagado, considerando además que la entrega de energía de éste fue vaga y demora en cargar el dispositivo.

Oros elementos que ayudan a la eficiencia de combustible son la recuperación de la energía del frenado, la dirección asistida electromecánica, el modo de conducción ECO Pro, los materiales ligeros empleados en su construcción, y neumáticos de menor resistencia de rodadura.

El BMW 116i M pesa bajos 1.380 kgs., los que son otro plus para que alcance prestaciones destacables para su moderada configuración motriz, ya que le bastan 8,5 seg. (mecánico) y 8,7 seg. (automático) para lograr el 0 a 100 km/h, con una velocidad final reportada de 210 km/h.

DIMENSIONES

La segunda generación del BMW 116i M aumenta en dimensiones respecto a su antecesor, con medidas que alcanzan los 4.234 mm de largo (+85 mm), aumentando la distancia entre ejes a 2.690 mm (+30 mm); 1.765 mm de ancho, con ejes que crecen 51 mm adelante y 72 mm atrás, mientras que la altura es de bajos 1411 mm, considerando el centímetro o 10 mm más bajo que entrega la suspensión deportiva incorporada en el modelo, la que se mantuvo respecto a la generación anterior.

ELEMENTOS ADICIONALES DEL KIT ///M

Las diferencias y elementos adicionales entregados por el kit ///M a la versión base 116i M son los siguientes:

– Parachoques deportivos delanteros y traseros, donde en los primeros se observan entradas de aire más amplias, al igual que vemos en los deportivos ///M, con una apertura central que cumple la función de entregar más paso de aire, mientras que las laterales son sólo un elemento estético donde se insertan los neblineros, sin permitir el ingreso del flujo de aire.

El parachoques trasero entrega un atractivo contraste, sobretodo en esta unidad de color azul, gracias a su parte inferior en negro, donde se asoma un tubo de escape cromado en su parte izquierda, también un adicional inserto dentro del kit ///M.

– Llantas ///M de 18″ y 5 rayos dobles, con neumáticos de generosas dimensiones, los que son más anchos y bajos en el tren tractor trasero que los ubicados en las ruedas delanteras, con medidas de 245/35 y 235/40, respectivamente, diferencia que se ve en los deportivos de alta performance, permitiendo un mejor viraje, siendo uno de los elementos que le entregan un formidable desplazamiento al vehículo.

– Suspensión deportiva ///M, elemento técnico del kit que entrega una suspensión “rígida”, la que es 1 cm. más baja que la standart. Este elemento, sumado a las llantas y neumáticos, le entregan un excelente desplazamiento en rectas y curvas.

– Butacas deportivas ///M fabricadas en Hexagon/Alcantara, mismo diseño y material que se replica con insertos en puertas y en los laterales de las plazas traseras.

– Manubrio ///M forrado en cuero, con mandos de limitador de velocidad a la izquierda, y control de audio y teléfono a la derecha.

– Aplicaciones en tonalidad aluminio y color de carrocería en su interior, en elementos como manilla de puerta, al costado de salidas de aire laterales y en consola central, específicamente en la sección de la cómoda perilla del sistema iDrive.

– Apoya Pie izquierdo ///M.

– Luz interior de colores variables.

DISEÑO

Debemos reconocer que la implementación del Kit ///M, junto al asertivo azul con el cuál se presentó la unidad facilitada para prueba, inciden fuertemente en la idea que teníamos de la nueva Serie 1 de BMW, atenuantes que entregan un look definitivamente más atractivo y contrastes que resaltan elementos claves, al momento de entrar a juzgar un factor tan subjetivo como es la estética.

VISTA FRONTAL

Partiendo por su vista frontal, destaca la enfadada actitud del modelo, con los infaltables “riñones” de BMW que ocupan la mitad del ancho de la carrocería, y que vistos de perfil evidencian un ángulo en su inicio, entregándole otro detalle que merece aplausos.

Los focos Bi-Xenón integrados en el modelo, han sido sutil e inteligentemente dispuestos, con originales líneas que terminan en punta hacia la mascarilla. Decimos esto, porque vemos que su injerencia y proporción respecto al espacio disponible en el frontal no es invasiva, y se ve que son un “acompañamiento” al menú principal, e ícono más reconocible de BMW, la doble apertura de aire que forman los mencionados riñones. En su parte superior, como una especie de cejas, integra unas luces LED de conducción diurna, y próximos a la parrilla central, están los señalizadores integrados a uno de los focos. Sobre la parrilla, el logo de la firma que se muestra muy bien, gracias a la caída en la línea de la parte frontal.

Más abajo, aparece el mencionado parachoques deportivo que entrega el kit ///M, integrando neblineros y entradas de aire más grandes, donde la central cumple con permitir el paso del aire, mientras que las laterales vienen bloqueadas, desviando así el flujo hacia los lados e integrando los neblineros.

El capó se ve en ascenso y muestra sus nervaduras en los costados y parte central, las que son un aporte a esa atractiva musculatura que muestra el BMW 116i M. Siguiendo la línea de los mencionados ángulos laterales, llegamos directamente a la unión de los espejos, los que han sido dispuestos en altura, y calzan a la perfección con el ancho del vehículo (sólo basta con fijar una linea vertical imaginaria hacia abajo para comprobar que coinciden con el ancho de los pasos de rueda y tren delantero).

Respecto al diseño y tamaño de los espejos, se integran armónicamente a la unidad, gracias a su tonalidad bicolor azul/negro. Las líneas blancas que se ve en su parte central son señalizadores, los que dan la vuelta y ofrecen una pequeña sección observable desde el interior de la cabina.

El tamaño del parabrisas también es proporcional a la unidad, entregándole protagonismo al capó y espejos. Pudiera pensarse que es pequeño, sin embargo, entrega un campo de visión sin problemas para una correcta conducción.

VISTA LATERAL

Esta perspectiva del BMW 116i M destaca por una silueta que se ve más alargada y baja que su antecesor, con una distancia entre ejes amplia, que repercute en su suave andar. Las llantas de 18″ de 5 rayos doble son el elemento principal en cuanto a su look deportivo. El diseño de los grupos ópticos delanteros y traseros fueron ideados para que destaquen desde este punto de vista, extendiéndose hacia los lados.

Se observan una serie de líneas fluidas y nervaduras, comenzando por la que se ubica a la altura de la manilla de la puerta, siguiendo más abajo por el modelado que se ha realizado en las puertas.

Las ventanas son de dimensiones reducidas en comparación a todo el conjunto, aunque no al extremo, por lo que los ocupantes no son el principal “elemento” que destaca, es decir, es un auto que resulta cómodo para quienes buscan una suerte de refugio y bajo perfil en su interior. Destaca la ausencia de marcos en las puertas y el mimetismo del pilar B, entre la ventana delantera y trasera, estas últimas, sin posibilidad de apertura. Sobre el techo, en la parte trasera, se observa la aleta aerodinámica tipo tiburón que funciona como antena.

VISTA TRASERA

Esta sección es la que menos destaca en el BMW 116i M, aunque volviendo a la conclusión anterior, el color azul realmente lo beneficia, a tal punto de convencer a quienes no se sentían atraídos por el modelo. De arriba hacia abajo, vemos la mencionada aleta/antena, para luego centrarnos en el pequeño spoiler, cuyas intenciones son netamente funcionales, ya que pasa muy desapercibido en el auto. Inserto en este se encuentra la tercera luz de freno.

La luneta participa en 1/3 del conjunto de todo lo que se ve de la parte trasera del vehículo de arriba hacia abajo. Al igual que el parabrisas, se ve de pequeñas dimensiones, sin embargo, la conexión entre ésta y el retrovisor es impecable, sin ofrecer inconvenientes de visibilidad hacia la parte posterior para el conductor. Todo ha sido matemáticamente calculado.

En la parte central vemos el logo de BMW, el cual esconde la funcionalidad de apertura del portamaletas: al presionarlo en su parte superior, se mueve por completo hacia adentro y abre la unidad, siempre y cuando el auto esté con los seguros arriba. También es posible accionar su apertura con el control remoto. Y abajo, el parachoques que forma parte del kit ///M, el cual ofrece una tonalidad negra que contrasta muy bien con el azul. Nos hubiese gustado un diseño un poco más osado, en especial, uno que tuviera una marcada figura, integrando un deflector de aire trasero más agresivo.

El portalón trasero se levanta por completo, dejando sólo a los focos traseros que van fijo a la carrocería, ofreciendo una capacidad de carga sobresaliente, el que por catálogo es de 380 mm (+30 lts. que la versión anterior), el que obviamente aumenta al abatir los asientos hasta llegar a los 1.200 lts.

INTERIOR

El ambiente que entrega el BMW 116i M en su interior nos dejó más que satisfechos, gracias a un diseño simple, pero atractivo, más que en otros modelos de la firma, con materiales de primera calidad, siendo nuevamente una muestra de que, independiente de ser un modelo de entrada, no se sacrifica identidad.

La experiencia se inicia con la apertura de la puerta, donde una pisadera con el logo ///M nos da la bienvenida. Las butacas, especial del kit ///M, ofrecen una excelente sujeción lateral y diversas regulaciones. Están fabricadas con material Hexagon/Alcantara, en una tonalidad de grises y azules claros, con un entramado sobrio y elegante, costuras dobles deportivas y con el detalle de una pequeña etiqueta con los 3 colores ///M.

El asiento otorga más regulaciones de las que uno espera, con las obligadas que incluyen inclinación de respaldo y deslizamiento, a las que se suman la de altura, sumada a una inesperada regulación pendulante, propia de los modelos deportivos, la cual permite quedar bien encajado en el asiento, impidiendo así deslizamientos indeseados, sobretodo en las frenadas.

En la parte delantera de los asientos, donde se apoyan los muslos, se puede desplegar una extensión con la manilla ubicada en el lado izquierdo, bajo el asiento. Un switch ubicado al costado del asiento, en la parte delantera, permite ajustar el ancho de los soportes laterales del asiento.

Todo lo anterior permitió encontrar una posición de manejo muy ergonómica y, dependiendo del gusto, muy deportiva. Nosotros optamos por poner el asiento a su nivel más bajo, bascularlo hacia atrás, aunque no al límite, y ajustar la columna de dirección en profundidad y altura, modificaciones que permitieron un bajo centro de gravedad, y con la agradable sensación de tener el capó a la altura de la nariz, al igual que los espejos, entregándonos la sensación de ir en un vehículo de mayores dimensiones.

El cuadro de instrumentos consta de velocímetro a la izquierda y tacómetro a la derecha, los que destacan por su clara legibilidad, gracias al tamaño de los números y contraste de colores, lo que creemos que es una importante mejora respecto a otros modelos de la firma, donde la lectura es, a veces, un poco confusa. Esto último lo consideramos un item bien importante, sobretodo en vehículos donde a veces se pierde la percepción de velocidad. Por lo mismo, resulta muy útil la incorporación de un limitador de velocidad, operable desde el manubrio, además de una advertencia audible cuando se pasa una velocidad predeterminada a través del computador abordo. Se extraña mucho el control de velocidad crucero o “cruise control”, el que se puede incorporar a pedido.

Bajo los relojes, vemos una pantalla que ofrece una serie de datos, partiendo por el correspondiente odómetro y hora. Luego, y presionando el botón ubicado en la palanca izquierda del señalizador, aparecen otros como rendimiento, temperatura exterior, kilómetros restantes antes de recargar combustible y modo de conducción, entre otros. Sin embargo, no fue posible encontrar una correcta visualización de todo el cuadro de instrumentos de manera óptima a través del manubrio, debiendo sacrificar parte de los 2 relojes para poder ver la pantalla, o bien, simplemente dejar fuera a ésta última, para entregar prioridad a los primeros. No sabemos si tiene que ver con el manubrio ///M, o simplemente por un problema de encuadre.

Extrañamos la ausencia de un marcador de temperatura de motor, así como también un indicador de motor frío que indicara cuando la temperatura fuera óptima para exigir a la unidad, elemento útil, sobretodo cuando se arranca el vehículo después de estar horas “dormido”.

La pantalla central de 8,8″ ubicada en la consola central es protagonista en el tablero, haciendo muy legible la información, con la misma claridad, independiente de las condiciones de luz. Está asociada a la perilla central del sistema iDrive, desplegando también el modo de conducción elegido. En ella también se visualizan otros items, como por ejemplo, la configuración de teléfono a través de bluetooth.

La extensión de la consola central, donde va la palanca de cambios, ofrece una posición elevada, la que junto al apoyabrazos central extendible (el que se abre para entregar un útil espacio para guardar objetos, además de esconder la conexión USB y AUX), contribuye notablemente a la comodidad y posición de manejo. En su parte delantera integra 2 prácticos posavasos de considerable profundidad que hace prácticamente imposible que se den vuelta. Nos llama la atención que aún se considere un cenicero y encendedor, ya que, consideramos un “crimen” fumar en el interior del modelo, pero bueno, eso es una apreciación muy personal.

Al costado izquierdo de la palanca de cambios está el selector de modos de conducción, del cual nos volvimos adictos, ya que realmente es muy útil y entretenido ir transformando la “personalidad” del modelo cuando la situación lo requiere. Sobre éste, el botón que permite la desconexión del sistema electrónico de estabilidad DSC, el cual también se desconecta por defecto al seleccionar la modalidad Sport +. Resulta muy fácil, y a veces fuera de nuestra elección, desconectar este importante elemento de seguridad, sobretodo al pasear por los distintos modos de conducción. En otros modelos, hemos visto que es más complicada su desconexión, debiendo mantener presionado por algunos segundos el botón, para que se realice la desconexión, lo que no ocurre en este BMW, por lo tanto hay poner cuidado en este item.

Los asientos traseros son muy cómodos, incluso para personas altas, ya que la altura de techo es suficiente para no tocar el techo con la cabeza. El punto negativo es que, independiente de que BMW informa que el espacio del habitáculo del Serie 1 ha crecido, entregando 20 mm más de espacio para las piernas de los ocupantes de atrás, igualmente hay que ser ingenioso para incorporar a personas atrás. Esto significa que, quien va tras el copiloto puede entrar, si el primero desliza el asiento hacia adelante, acercándose lo más posible al tablero, en una operación que encuentra milimétricamente el equilibrio.

El conductor, quien tradicionalmente cuenta con una especie de “fuero” en la modificación de su posición, por ir tras el volante, debe adaptarse a las necesidades, para permitir que alguien vaya sentado tras él. Adoptando la mencionada posición de manejo deportiva, y considerando a alguien de altura superior al 1.80 mts. al volante, se podría decir que es imposible que alguien se siente atrás, incluso un niño, ya que prácticamente no queda espacio para las piernas. Por esto, es necesario variar esta postura de manejo “racing”, subiendo la altura, obviar la opción basculante del asiento, y deslizarse a un límite no deseado hacia adelante. Esto, considerando el ingreso de un niño, ya que la inclusión de un adulto tras el conductor, lo vemos casi imposible, a no ser que la persona que vaya tras el volante sea de una estatura bajo el promedio.

Lo que si extrañamos fue el techo corredizo, el cual se puede solicitar a pedido, con un precio adicional que bordea los US$2.000, lo que influye en el impacto que ofrece el actual precio del modelo. Esto, por una cuestión de cuidado de interior, ya que al circular con las ventanas abiertas ingresan más partículas y suciedad a la cabina, lo que se reduce con una apertura en la parte superior. Igualmente, el poder del aire acondicionado es destacable, incluso con el ventilador al mínimo; a éste último lo criticamos por producir un sonido por sobre la media, el que se hace más presente cuando el motor está apagado, considerando que ocurre con frecuencia al circular con el sistema Start/Stop conectado.

CIRCULANDO EN CIUDAD Y RUTA

El desplazamiento entregado por el BMW 116i M nos encantó. El auto se mueve muy bien en ciudad y carretera, aunque hay que andar muy atento a las “bondades” de algunas calles de Chile…nos referimos a los típicos hoyos e irregularidades del camino, ya que la suspensión deportiva, y los neumáticos de perfil bajo, definitivamente han sido conceptuados para rutas “del primer mundo”, por lo que se puede pagar caro una desconcentración. Quizás, se extraña ese ronquido típico de BMW en bajas revoluciones y al acelerarlo con delicadeza, aunque es un sello asociado a los motores 6 en línea de los alemanes. Posiblemente la integración de otro escape podría haber sido la fórmula para emular ese “tono”, el que nos trae a la memoria la tradición del sonido de sus modelos.

Hay que tener en cuenta que, si bien el kit ///M visten a la unidad con una tenida deportiva intensa, además de entregarle excelente desempeño en su andar, gracias a la suspensión, llantas y neumáticos, es un modelo que funciona muy bien para quienes quieren entrar tranquilamente a la deportividad de los alemanes.

Consideramos que el motor del BMW 116i M entrega excelentes prestaciones para su cilindrada y potencia (lo que es, en gran parte, obra de la formidable transmisión manual de 8 velocidades y el generoso torque de 220 Nm que comienza a bajas 1.350 rpm). Sin embargo, no hay que esperar sensaciones bruscas ni arranques violentos en la unidad, sino un impulso gradual y en un ascenso que parece interminable, pero con una curva “conservadora”.

El sistema de control de tracción funcionó a la perfección en ciudad, y se puede “pisar” la unidad con confianza y seguridad al acelerar a fondo en rectas o al doblar esquinas (recordar que se desconecta automáticamente al seleccionar el modo Sport + o presionando el botón de desconexión); la electrónica se encarga de controlar y corregir los subvirajes y desviaciones del tren trasero, arrebatos propios de un vehículo con tracción trasera, entregando esa exquisita sensación de impulso, no de arrastre como en un tracción delantera, el cual se agradece y establece la diferencia en el segmento con la cual se autocondecora BMW, y que comprobamos en esta prueba.

En carretera, la entrega fue, por decirlo menos, magnífica. Junto al ya establecido buen andar, el régimen de revoluciones fue sorprendente, lo que invita a llevar a la unidad por sobre los límites establecidos legalmente, dejando entrever que su velocidad crucero es propia de las carreteras alemanas, las famosas Autobahn, conocidas por su permisividad y ausencia en los límites de velocidad.

A 120 km/h, el régimen de revoluciones es de apenas 2.100 rpm, develando la “magia” que otorga la caja de 8 marchas, el máximo de relaciones disponible actualmente en el mercado para una transmisión automática.

Es un auto que recomendamos, y para ser sinceros, nos costó devolver el vehículo…no nos queríamos bajar. Es una excelente opción para quienes quieren explorar la deportividad de los germanos de manera mesurada y acceder al segmento de compactos de lujo presentes en Chile, una especie de curso, para luego pasar a otros más violentos como el BMW M135i. Y repitiendo lo mencionado al inicio de la nota; los $17.790.000 que cuesta la unidad testeada es un excelente precio, considerando todo el equipamiento y prestaciones que entrega el BMW 116i M, esperando que se mantenga, considerando lo que se ofrece.

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